quinta-feira, 25 de maio de 2017

- ¿Existe alguna vinculación -interrogó Will- entre lo que ha estado diciendo y lo que vi en el templo de Siva*? [ Refiriéndose a un rito comunitarió bajo los efectos de los hongos moksha que nuestro protagonista Will presenció]
- Por supuesto -admitió ella-. La medicina moksha lleva al mismo sitio al que se llega por la meditación.
- Y entonces, ¿para qué molestarse en meditar?
- Lo mismo daría preguntar: "¿Para qué molestarse en cenar?".
- Pero según ustedes en este caso la medicina m
oksha es la cena.
- Es un banquete -replicó la señora Rao con énfasis-. Y precisamente por eso hace falta la meditación. No se pueden hacer banquetes todos los días. Son demasiado suculentos y duran demasiado. Aparte de que los banquetes son proporcionados por un proveedor; uno no participa para nada en su preparación. Para la dieta cotidiana, en cambio, tiene que cocinar uno mismo. La medicina moksha es un festín ocasional.
- En término teológicos -dijo Vijaya-, la medicina moksha lo prepara a uno para la recepción de las gracias gratuitas: las visiones premísticas o las plenas experiencias místicas. La meditación es una de las formas en que uno colabora con esas gracias gratuitas.


Huxley, mais uma vez.

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