segunda-feira, 11 de janeiro de 2016

Diarios

"(...) los nombres de los pájaros son tu nombre, y la noche su único canto. Ahí me quedo, ahí aprendo casi todo sobre tu cuerpo cubierto de aves. Me pasa durante la noche, despertar con la cabezza llena de insectos, de zumbidos espantosos, luminosidades aladas, pequeños astros de arena circulando terriblemente deprisa. Me asusto, me quedo tranquilo después, entiendo que todo esto es el alimento que los pájaros defienden, y que el susto es la sustancia fantástica de la que está hecha la noche. entonces, me siento en la cama, cierro los ojos y espero que el blanco de la madrugada coagule en mis párpados, inmovilizado durante horas el hilo, allá fuera el día calienta bajo el resplandeciente sol, medito, programo fugas, planeo la manera más facil de evadirme de esta celda, sin herirme. recojo la ceniza incandescente de la noche, palpo el cuerpo, despierto lentamente, me junto a él y al latir del corazón, me levanto y abro la ventana, ensayo los gestos que utilizaré durante el día, remiendo la máscara que me esconde y que cada noche se rasga, avanzo, avanzo hacia el espejo, recompongo el rostro - como el pintor compone una naturaleza muerta - sin prisa, me reconozco, grito sin soltar ni un solo ruido, hablo sin pronunciar palabra, me interrogo hasta que el día ocupa la superficie del espejo y mi imagen coincide conmigo, desaparece del espejo, cautelosamente, junto a las paredes, camino dentro de mí con la certeza de que la máscara se adhiere con perfección al rostro que se abre al mundo y lo niega."

Al Berto
Traducción: María Mercromina

Nenhum comentário:

Postar um comentário