25.9.12

servilleta perdida en la verbena

a Paco perdido

Niña, cuando me dejaste me dijiste
que no podía más ofrecerme tu amor
que la vida era corta y cortarme sería lo mejor
que aunque me amaba no soportaba
que por una sola noche te abandoné
por una niña aún menor.

Ellen Maria

17.9.12

Primeiras aulas de voo

para L., que não sabe pilotar
Piloto automático uma ova.
Da próxima vez que quiser voar
controle o manche próprio
que eu prefiro o ponto morto.
Câmbio, desligo.

Ellen Maria

protesis sentimental

Hasta ayer creía
que nunca me recuperaría,
que la vida no más luciría,
que sería siempre una abierta herida.
Pero hoy tuve noticias tuyas.
Me dijeron de tu nuevo adorno,
pirata sin loro,
Tu diente de oro
me dio brillo propio.
Gracias.
No me imagino con un hombre
de sonrisa amarilla.

Ellen Maria

13.9.12

Classificados

Massa insurgente busca vanguarda revolucionária.

Requisitos obrigatórios:
Liderança, espirito de equipe, lista ativa de contatos com variados grupos oprimidos, autonomia e dinamismo. Fundamental saberes na área de gestão de pessoas e experiência com gerenciamento de conflitos. Excelente dicção, fluência em 3 línguas, capacidade de trabalhar sob pressão. Disponibilidade para viajar.

Conhecimentos indicados:
Retórica, história geral, educomunicação, principais correntes críticas filosóficas e sociológicas, literatura universal, geopolítica atual, manejo de armas. Desejável especialização em revolução russa e movimentos proletários.

Documentos necessários:
Um manifesto coerente e perspicaz que dialogue com a conjuntura da América Latina.
Carta de propostas a curto e largo prazo.
Curriculum com indicação.
CNH.

Funções:
Responsável por transmitir informação de maneira objetiva para as delegações, liderar o comitê executivo.
 Coordenar as reuniões com as diversas áreas (recursos humanos, relações públicas, tesouraria, meios de comunicação, limpeza, alimentação, cuidados médicos, fabricação e armazenamento de armas, tecnologia), assegurar que o trabalho intelectual siga em confluência com o trabalho manual. Fiscalizar diariamente as ações das equipes de estratégia política e resolução de problemas imediatos, fornecer e coletar ideias criativas para o seguimento da revolução. Gerenciar a desestruturação das instituições coercitivas legitimadas pelo sistema capitalista, garantir o bom andamento da luta de classes.

Benefícios:
Desenvolvimento pessoal e profissional.
Pacote salarial atrativo.
Inclui três refeições diárias, moradia no local de trabalho, assistência médica.

Outras informações:
Trabalho de dedicação integral.
Não é necessária experiência anterior neste cargo.
Contratação imediata devido a proximidade com o colapso do capitalismo.

Interessados nesta vaga e que se encaixam no perfil, entrar em contato urgente com movimentos sociais, organizações políticas, mediadores de assembleias locais, líderes de ações populares, resistentes da causa operária e editores-chefes da imprensa de esquerda.

Ellen Maria

21.8.12

Pretexto

La tres primeras veces culpamos el alcohol
las otras tres, la soledad
Después desistimos de manchar la consciencia
com excusas para libertarnos
y decidimos enpachurrarnos
de alcohol, soledad, consciencia y libertad.
El amor sirvió al nuestro contexto.

Ellen Maria

6.8.12

De dentro pra fora


De fora pra dentro


Ao escolher um fim é necessário eleger os meios.

25.7.12

Penha

Ensinem os homens a respeitar
e não as mulheres a temer.


19.7.12

Siempre hay algo a qué querer,
a veces
es sólo lo que hay.



16.7.12

Presentación de una familia


"- A ver, déjame a mí, que tú no te aclaras.
Nadie le había explicado a Lucía que los tomates hay que limpiarlos antes de cortarlos. No tenía ni idea de que la ensalada cargada de pesticidas es peligrosa para la salud. Pero su madre sí que lo sabía. Se lo habían enseñado desde pequeña. Eso, y pocas cosas más. Y no quería dejar pasar la oportunidad de hacérselo notar a su hija para que ella, como mínimo, sintiera un poco de vergüenza:
- Es que eres una patosa.
Vergüenza que habría de sumarse a la culpa que le había hecho sentir poco antes, cuando preparaban la mesa. Lucía había colocado los cubiertos de manera incorrecta y ella le había dicho que a pesar de los años y el tiempo que habían invertido en educarla, parecía no haber aprendido nada en absoluto, de ninguna manera, nada, como si el objeto de toda educación consistiera, básicamente, en saber colocar la mesa en las casa ajenas y en saber colocarse la servilleta sobre las piernas como un signo de distinción y elegancia.
En esa casa nada cumplía la función que se esperaba. El reloj no servía para informar acerca de la hora, sino para determinar como un sargento desdeñable, de bigotillo facha y tripa opulenta, el comienzo y el final de las tareas que la madre tenía que cumplir a lo largo del día sin interrupciones y a tiempo para poder sentirse completa, más o menos realizada, y libre. Y ni siquiera era su madre. Lucía la llamaba así porque era muy pequeña cuando ella llegó para ocupar el lugar que había dejado vacante su verdadera madre, muerta de un ictus fulminante mientras regaba el jardín pocos meses después de haber parido a Lucía. No era su madre. El instinto se lo recordaba cada vez que la miraba: esa cara simiesca no tenía nada que ver con la suya.
Y los cojines que se habían escogido para decorar el sofá no habían sido seleccionados para resultar cómodos, sino para parecer bonitos. Eran inútiles, ninguna cabeza podía apoyarse en ellos sin lamento. Las cortinas compradas en Turquía no podían descorrerse porque, según madre, le daban un toque oriental a la casa que nada, ni siquiera las acrobáticas palizas que de vez en cuando le daba su marido, podía otorgárselo. Así era esa mujer apócrifa. Así leía los libros sólo para fardar de que los había leído y así pregonaba a gritos su profunda repulsa por el gobierno de turno: necesitaba mantener un enemigo ficticio que la reforzara en los momentos de debilidad. Porque era una desgraciada. Y aunque le dolía reconocerlo, le gustaba ridiculizar a Lucía. Algo en la ofensa la calmaba; entonces se sentía bien. Disfrutaba con ella, ejercitaba la sutileza de los golpes dados y soñaba con el día en que sus palabras llegaran a ser dolorosas y nadie lo percibiera. Llamaron al timbre.
- ¡Abro yo! -anunció padre levantándose del sofá a duras penas, fatalmente gordo, mantenido con vida por la gloria de un cuádruple bypass y calcificado por el tabaco del que ahora sólo podía disfrutar los sábados por la tarde, si había fútbol. Atravesó el salón apoyándose en la estantería de ficción -Frederik Pohl, Jack Vance, Harry Harrison, Larry Niven, Philip J. Farmer- y se detuvo para coger aire en el umbral del recibidor. Quién sabe por qué se agita en sueños la cabra. Habían llegado Erik y su novia, Martina. Traían unos bombones y parecían dispuestos a alegrar el ambiente. Lucía apenas levantó la cabeza por encima del hombro desde la cocina a modo de saludo. No es que no soportara a Martina. Ella le parecía bien. Pero como ocurría con su madre, había algo en la cara de la novia de su hermano que le recordaba a ciertos tableros de billar que ocupan los bares nocturnos y que nadie utiliza. Sentía todo el tiempo que, de alguna forma, esa chica sobraba, o quizá lo contrario y peor, que faltaba, como el tornillo que se echa de menos en toda operación de bricolaje. Nadie sabía nada de ella. Su boca sólo pronunciaba tonterías; a veces emitía pequeñas sonrisas de animal que vive acorralado y no es capaz de comprenderlo. Qué sabía su Erik de ella, esa era una buena pregunta.
Madre, con su habitual elocuencia impostada, los recibió con vozarrón de júbilo y no dejó pasar la oportunidad de buscar cierta complicidad burlándose de Lucía, el único método que conocía para trabar afinidades:
- Si os lo cuento no lo creéis. ¡Lucía no sabe que la fruta hay que lavarla antes de comerla! ... es que...
- ¡Ja ja ja! -la carcajada salió de la boca de Martina, fuera de lugar, feroz y desatada."

Victor Balcells Mata

Nevera vacía



El ahorro es un lujo.
F. SCOTT FITZGERALD
Nuestra nevera nunca estuvo llena.
Se congelaba, hacía ruidos raros
como diciendo «mira, no me usáis,
vendedme a alguien del barrio, no será muy difícil»
–todo esto, claro está, en un lenguaje
propio de las neveras;
un idioma sintético, volátil,
una lengua compleja, cargada de freón–.
Con todo éramos pobres para poder tener
la nevera vacía,
debíamos llenarla de algún modo.
Fue mi mujer quien dio la idea de los libros.

Ben Clark
Traducción: Andrés Catalán

14.7.12

reglas

"Si la aplicación de reglas resulta tan imprecisa, bien cabe hablar de una poética de la excepción. La aplicación de reglas es una conducta estética en la medida en que ninguna regla con­tiene en sí misma el método de su aplicación. Si una ley contuviera en sí misma el método de su aplicación, enton­ces no habría ningún libre juego entre la acción y la ley, y la conducta de seguir una norma sería un puro automatismo mecánico que no dejaría lugar para la libertad en ningún sentido relevante. En cambio, nos resulta algo bastante natural y evidente que haya algo así como vulneraciones de las reglas, por ejemplo, en el lenguaje, cuyo potencial no se puede reducir a un conjunto de reglas o procedimientos. Así lo recuerda la poesía o el procedimiento metafórico. Similarmente los juristas hablan de “interpretación constructiva”, lo que testifica que la interpretación es siempre creativa. El momento heurís­tico de la razón indica que hay un cierto saber involu­crado en cualquier aplicación de una ley, reglamento u orden, que la conducta de seguir una regla está mediada por la interpretación de la norma y supone una habilidad específica que estriba precisamente en saber utilizarla (J. Vicente Arregui 1988). El hecho de que ninguna regla con­tenga en sí misma el método de su aplicación significa que en la con­ducta de seguir una regla está implicado siempre un cierto tipo de co­nocimiento, una capacidad inventiva que cabe explicar por analogía con los procedimientos de la imaginación poética. Al final va a resultar que sin imaginación no hay conducta buena ni orden razonable, que el bien y la verdad tienen más que ver con la estética de lo que pensábamos." 

Daniel Innerarity

13.7.12


El que he sido hasta hoy cruza de nuevo
sus bosques interiores,
los lugares contiguos en los que la mirada
se vuelve y se apacigua, donde un rumor apenas
pone nombre a las cosas
que sólo he presentido.
[...]
Basilio Sánchez

Prometeu Acorrentado

filho de peixe

Dá medo. Pelo risco. Mas a gente engole o medo, ignora o risco, e se joga. Mergulha de cabeça.

Daí as vezes, a piscina não dá chão. E a gente sai dela com os dedos enrugados e sem fôlego. 
As vezes, tenta nadar rápido, mas a borda tá longe, e parece que o afogamento é o caminho mais fácil.
Não é. 
Passa um tempo, e lá vem a vontade de novo. De entrar com tudo. 
Se vai dar pé? Vai saber! Só dá pra saber se cair lá.
E como se fosse uma ampulheta, dessas que a gente vai virando quando acaba a areia, a gente faz com a vida.
Não deu? Tudo bem, parte pra outra. Sempre há outra possibilidade, outra história pra contar, dizem.
Mas cansa... quase sempre cansa. E depois de um tempo descansando, a gente volta pra cantar nessa roda. Quer dizer. A gente busca outra piscina. 
De outra cor. Profundidade. Com menos cloro. Com mais capacidade em litros.

Ou compra uma máscara de mergulho. Um tanque de oxigênio. Um escorregador ou um colete salva-vidas.
Eu preferi casar com um professor de natação.

Ellen Maria

1.7.12

Que la noche me encuentre viajando.
Nayarit.


17.6.12

Que el soneto nos tome por sorpresa.

30.5.12


"Sos capaz de cerrar los ojos por un rato?"
Andres Pereyra

29.5.12

Fuga permanente

Quisiera yo ser dos
una para dejarte
y otra para besarte
una para irme
y otra para quedarme
las dos serían yo
y las dos te quieren a vos,
pero adiós.

Ellen Maria

28.5.12

Cheran Keri

"Y cuando no se olvida que no hay
libertad regalada, sino tallada
sobre el mármol y la piedra
de monumentos llenos de flores y de tierra,
y por los héroes muertos en las guerras
se tiene que luchar y ganar,
se tiene que reír y amar,
se tiene que vivir y cantar,
se tiene que morir y crear." 

Sara González

22.5.12

Deseo

para Paco

Yo quisiera que el agua 
del lago que está debajo 
del zócalo 
inundara tu coche 
y tu cochera, 
tu cuerpo entero, 
toda tu casa 
y la casa de tu mamá también.

Ellen Maria

13.5.12

cuando nos regalan flores



tambien regalan parte de si mismo.

9.5.12

Historias de la conchinchina


Ella tenía un cuaderno donde escribía todas las historias que no le ocurría. Cuando terminó el último cuento se dio cuenta que no había otras historias para contar, ni tampoco hojas para arrancar. El cuaderno no existía. Y en el último cuento, ella reveló al lector que ella misma nunca existió. Firmó como La escritora fantasma.

Paisaje después de la guerra
Una de las historias escritas en el cuaderno invisible era sobre una chica que al elegir una vida, renunció un montón de otras y por ese motivo, no pudo vivir todas las otras vidas posibles y destinadas a ella. Podría haber sido una profesional en ballet clásico como su papá lo había soñado. Podría haber sido una profesional en sistemas de información como su papá lo había soñado después que ella desistió del ballet clásico. Podría haber sido una lesbiana drogadicta como su mamá lo había temido. Podría haber sido una abogada penalista como su mamá lo había previsto. Podría haber sido una fotógrafa aérea de las fuerzas armadas como una vez lo había imaginado. Podría haber sido una periodista de guerra como una vez también lo había pensado. Sin embargo, la chica que desistió de muchas posibilidades de acierto y error, para vivir una gran sola vida, no se arrepentía por haber desistido de ser bailarina, abogada, fotógrafa o jugadora de fútbol, como también un par de noches llegó a creer que pudiera ser. La chica, que como no era gata, no pudo obtener las menciones y sufrir los horrores de siete vidas, eligió lo mejor que podía y fue ser vendedora de lo que decía ser el elixir de la vida. Vendía medicinas, ampollas y cremas contra el envejecimiento a las señoras en un salón de belleza. Andaba siempre con revistas de cosméticos, lencerías y productos domésticos para un lado y para el otro. Murió atropellada por un taxista que llevaba como pasajera a una mujer embarazada. Sus cosas volaron y al caer, despedazaron y quedaron en el piso durante dos horas.

La hamburguesa del burgués
Otra de las historias del cuadernillo misterioso tiene como protagonista una chica impaciente, que no sabía hacer muchas cosas bien hechas en la vida y tampoco podía aprender, porque sentía que mientras ella aprendía a hacer alguna cosa bien perdía el tiempo de conocer y hacer alguna otra cosa. Esa chica que no se acordaba de sus canciones favoritas, despertaba todas las mañanas angustiada por no saber qué había soñado, tenía sueño y mal podía descansar. Nunca viajaba porque no sabía qué haría con su pez, no podía dejarlo solo. ¿Cuál era el sabor del helado que le era más rico? Todos los días salía a trabajar sin saber cuándo podría cambiar de empleo sin que perdiera dinero en esa mudanza y sin que se sintiera perdida durante este tiempo. Todas las tardes comía cualquier cosa en la calle porque no sabía cocinar y no tenía tiempo para perder preparando algo en la estufa o calentando algo en el microondas o dentro de un supermercado haciendo las compras. ¿Qué tenía verdaderamente ganas de comer? Todas las noches estudiaba algo que ella ya no sabía por qué, pero no podía dar el lujo de perder un año en la indecisión, un título es importante para ganar más dinero y poder vivir más tranquila. ¿Qué le tranquilizaría en un día de lluvia y relámpagos? Esa chica que en los fines de semana veía películas y dormía delante de la televisión, un día se sintió mal después de una pizza individual de chorizo, vomitó y lloró sola en el baño por no saber quién iría a su entierro caso muriera en el día siguiente. Pensaba que si pudiera cambiar su vida, ella tendría otro trabajo y estudiaría otra cosa, y lloró nuevamente sin poder imaginar qué otra cosa podría ser, algo que no la fastidiara algunos meses después. Esa chica, que lo que menos tenía era paciencia, en el mismo año, dejó su trabajo  y abandonó su carrera. Nunca fue feliz.

El temblor del cielo azul
El primer cuento del cuadernillo de hojas arrancadas se llamaba “El río que corre debajo del puente” y narraba con mucha fluidez la primera vez que una compañera de natación, a los 11 años, menstruó y manchó la ropa de baño. Los chicos que estaban en la piscina y entrenaban con ella le dijeron muchas cosas feas en ese día y ella, que se sintió muy mal, odió tornarse mujer. La chica, que no quería nunca más ver a nadie, le contó a su mamá su tristeza, y su mamá, muy contenta con el hecho que su princesa ya no era una niña, la preparó un té de manzanilla y le regaló dos paquetes de absorbentes. En el día siguiente, la chica menstruada tuvo que ir a la escuela aunque estuviera con mucho dolor de cabeza. Ella fue y no comentó nada sobre el asunto con sus amigas. Cuando adolescente, siempre que menstruaba se acordaba del episodio, y pensaba que ese día trágico nunca hubiera pasado si ella hubiera nacido hombre. Y sobrevivió. En la secundaria, dio su primer beso en un chico en el intervalo y sintió asco. Creía que era por el bigote que empezaba a nacer en su amigo. Intentó un otro día, con otro compañero de la sala y el resultado no fue exitoso. Los granitos de la cara de él no dejaban que ella pudiera concentrarse. Meses después, sin bigotes y granitos, ella también sintió repulsa a tocar con su lengua la lengua de otro chico y juró no hacerlo más con los chicos de la escuela, para no ser considerada una puta por sus conocidos. Dos años después, al ingresar en la Escuela Preparatoria de Profesores, conoció a una chica y tuvo ganas de besarla. Decidió que le contaría sus deseos después de la clase, y sonrió al descubrir que la chica sentía lo mismo. Empezaron a salir juntas, estudiar juntas e vez u otra, ir al cine. Tenían mucho en común. Una cierta noche, cuando no había nadie en casa, la chica muy tímidamente le preguntó a su amiga si podría tocar todo su cuerpo. La amante, muy enamorada, la permitió, advirtiendo apenas que estaba en el fin de la menstruación. Al oír esas palabras, la chica, por primera vez, se sintió feliz por ser mujer.

La prueba que Dios no existe
Cuando encontré el cuadernillo, supe que no podría seguir mi vida como antes la llevaba. El último cuento, que también era el único, era demasiado fuerte y tenía tantos datos biográficos de quien lo había escrito que, yo, como lectora, tuve la impresión de conocer de toda mi vida la escritora fantasma. Lo vi como un pedido de socorro, lo entendí como un grito lanzado en tres cuartillas de renglones azules, tinta azul, rasuras azules. La escritora pedía a quien leyera que no la tomase en serio, que la carta suicida del medio del cuaderno era solo un cuento de ficción, que la historia de la chica menstruada era fruto de su imaginación, que la trama de la chica que tatuó en su cuerpo todos los nombres que le gustaría tener, era una idea que tuvo en las clases de escrita creativa. Pedía que no la creyesen en nada, que las vidas no vividas de otra chica inventada era puro lirismo, que la impaciencia de otra protagonista frustrada era más bien sacada de una revista femenina, que el cuento de la chica que quería vivir en un volcán era resultado de la lectura de Freud y que todas las otras historias del cuaderno eran ejercicios del taller de prosa que hizo en el último semestre de la facultad, y no reflejaba su verdadera persona. Por lo tanto, como no eran relatos autobiográficos, no tenían nada de su esencia y no podrían servir para analizarla como mujer. Necesitaba aclarar bien esos puntos porque muchos compañeros ya le decían que ella era una chica recalcada, traumada y con cierto aire feminista por sus cuentos. A ella no le gustaba  todos los sellos que le ponían, su único deseo era escribir libremente. La entendí perfectamente, pobre muchacha escritora fantasma, confundida con sus pobres protagonistas. De cierta manera, hasta me identifiqué con el dolor que ella sentía, por eso la leí hasta el final. Es bastante deprimente ser considerado personaje de algo que se es creadora.

7.5.12

vermelho e outros sabores



Qual é o cheiro do seu livro preferido?

3.5.12

CDA sabe das coisas.


“Alguém observou que cada vez mais o ano se compõe de 10 meses; imperfeitamente embora, o resto é Natal. É possível que, com o tempo, essa divisão se inverta: 10 meses de Natal e 2 meses de ano vulgarmente dito. E não parece absurdo imaginar que, pelo desenvolvimento da linha, e pela melhoria do homem, o ano inteiro se converta em Natal, abolindo-se a era civil, com suas obrigações enfadonhas ou malignas. Será bom.
Então nos amaremos e nos desejaremos felicidades ininterruptamente, de manhã à noite, de uma rua a outra, de continente a continente, de cortina de ferro à cortina de nylon —sem cortinas. Governo e oposição, neutros, super e subdesenvolvidos, marcianos, bichos, plantas entrarão em regime de fraternidade. Os objetos se impregnarão de espírito natalino, e veremos o desenho animado, reino da crueldade, transposto para o reino do amor: a máquina de lavar roupa abraçada ao flamboyant, núpcias da flauta e do ovo, a betoneira com o sagüi ou com o vestido de baile. E o supra-realismo, justificado espiritualmente, será uma chave para o mundo.
Completado o ciclo histórico, os bens serão repartidos por si mesmos entre nossos irmãos, isto é, com todos os viventes e elementos da terra, água, ar e alma. Não haverá mais cartas de cobrança, de descompostura nem de suicídio. O correio só transportará correspondência gentil, de preferência postais de Chagall, em que noivos e burrinhos circulam na atmosfera, pastando flores; toda pintura, inclusive o borrão, estará a serviço do entendimento afetuoso.
A crítica de arte se dissolverá jovialmente, a menos que prefira tomar a forma de um sininho cristalino, a badalar sem erudição nem pretensão, celebrando o Advento.
A poesia escrita se identificará com o perfume das moitas antes do amanhecer, despojando-se do uso do som. Para que livros? perguntará um anjo e, sorrindo, mostrará a terra impressa com as tintas do sol e das galáxias, aberta à maneira de um livro.
A música permanecerá a mesma, tal qual Palestrina e Mozart a deixaram; equívocos e divertimentos musicais serão arquivados, sem humilhação para ninguém.
Com economia para os povos desaparecerão suavemente classes armadas e semi-armadas, repartições arrecadadoras, polícia e fiscais de toda espécie. Uma palavra será descoberta no dicionário: paz.
O trabalho deixará de ser imposição para constituir o sentido natural da vida, sob a jurisdição desses incansáveis trabalhadores, que são os lírios do campo. Salário de cada um: a alegria que tiver merecido. Nem juntas de conciliação nem tribunais de justiça, pois tudo estará conciliado na ordem do amor.
Todo mundo se rirá do dinheiro e das arcas que o guardavam, e que passarão a depósito de doces, para visitas. Haverá dois jardins para cada habitante, um exterior, outro interior, comunicando-se por um atalho invisível.
A morte não será procurada nem esquivada, e o homem compreenderá a existência da noite, como já compreendera a da manhã.
O mundo será administrado exclusivamente pelas crianças, e elas farão o que bem entenderem das restantes instituições caducas, a Universidade inclusive.
E será Natal para sempre.”

Carlos Drummond de Andrade

2.4.12

Filosofia caracólica

Vivo de criar novos desejos e fazer grandes planos
para que o futuro não chegue logo, nem se realize nunca.


Ellen Maria

15.3.12

Viver bem, em Grécia.

Ser três dias cínico
três dias peripatético
e espectador de teatro
aos domingos.

Ellen Maria

14.3.12

NOSSAS ESCOLHAS


são bombas atômicas diárias
que mudam completamente o rumo da história.

6.3.12


C'est toi!

1.3.12

Descreencia ventajosa

Si me muero mañana y voy al cielo, ojalá que el fondo de pantalla sea verde, porque el color azul me da sueño y quiero permanecer bien despierta para ver los ángeles desnudos tocando instrumentos celestiales.
Si me muero mañana y voy al cielo, voy a comer todo lo que dejé de comer en la Tierra para permanecer delgada, ya que gente gorda no es muy apreciada acá en la vida plana.
Si me muero mañana y voy al cielo, quiero leer todos los libros y ver todas las películas que no tuve tiempo de ver, porque tenía que trabajar todos los putos días para pagar mis cuentas.
Si me muero mañana y voy al cielo, espero ser amiga de San Pedro, el administrador del tiempo, para recordarle que los días de sol son reservados para los fines de semana, y los días de lluvia y frío para los miércoles solitarios.
Si me muero mañana y voy al cielo, tendré que saber volar, porque en la Tierra siempre tuve ganas de escalar montañas y apreciar bonitos paisajes y mi miedo a la altura siempre fue mayor.
Si me muero mañana y voy al cielo, ¡bailaré siempre! Y sin sudar, porque nadie merece mi olor después de unas tantas salsas y valsas.
Si me muero mañana y voy al cielo, no quiero nunca más fingir un orgasmo, porque si allá es el paraíso que todos me dicen, tendré horas infinitas de placer incalculables.
Ahora, si me muero mañana y voy al infierno... hmm... ¿sabes qué?
No voy al infierno.
No creo en esas cosas.

Salamanca, 2009

27.2.12

Sempre quis ser John Gow

Mas quando nasci
mulher,
brasileira,
no século XX...
meus planos tiveram que ser outros.

24.2.12

A busca.

O filme começa com Aurélia sentada em uma cadeira e diante dela, um homem lhe dá um passe espiritual, com as duas palmas abertas aproximando e afastando de sua cabeça, mas sem tocá-la. A sala lhe parece pequena, há nove pessoas, estão os que dão, os que recebem, e uma senhora em pé em silêncio. Aurélia permanece de olhos abertos, não curiosos nem assustados, não aturdidos nem entediados, olhos de quem não sente o que queria sentir, mas algo sim é possível de sentir. Não precisaria estar em outro lugar que não ali. Depois de um minuto, o gesto do homem em sua frente muda e ele faz sinal para que ela se levante e se encaminhe para fora da sala. Ela não sente que a estão expulsando, mas se dirige a porta com um pouco de pressa.
Do lado externo à sala, a luz é forte, branca, fria, como a de um hospital, e de certa maneira, Aurélia se vê como uma enferma, alguém que foi ali para ser curada ou ao menos, receber uma medicação que funcionasse. Obviamente era um hospital público, não? E o atendimento não é exclusivo como esperava: há fila para tomar a água “purificada”, para entrar na sala de passe, para informações de novas sessões. Gente por todo lado.
Resolve ir embora. E ao sair, sofre uma vontade súbita de fazer o sinal da cruz. Não sabe se faz ou não faz, porque afinal não está saindo de uma igreja católica, evangélica ou qualquer outra dessas. Sai de um lugar liberal, crê, uma casa onde não precisa fazer o sinal da cruz sobre a testa ou sobre o peito para sentir-se abençoada. Acaba não fazendo, ou faz mentalmente. O que poderiam pensar, pensa Aurélia. E segue caminhando pela calçada sem muita graça de ir para casa. Vão me perguntar demais.
A cena corta e Aurélia está numa espécie de centro budista. Digo espécie, porque Aurélia conheceu o lugar como casa de yoga, mas que duas vezes por semana, há um ritual diferente: A aula de transcendência espiritual por meio da meditação. Nome bem comercial para um público bem consumista de bem estar, indaga Aurélia. Mas hoje em dia tudo é passível de. A decoração da sala onde está sentada em posição de “índio” está inteira em tons alaranjados, com exceção do terceiro olho de Buda desenhado na parede, que é roxo. Há alguns espelhos, uns quadros de velhos vestidos de laranja e óculos fundo de garrafa, além claro, da foto de Gandhi. Não poderia faltar. Aurélia, com seus mesmos olhos atentos, escuta o Ohm que sai da boca de um homem que dizia ir a Índia e ao Nirvana a cada três meses. Onde ela poderia chegar? A expressão inspira-expira já lhe tocara o tímpano tantas vezes, que não poderia sequer inspirar e expirar na velocidade que gostaria. Aurélia espera. Conta a quantidade de sapatos que se reunem no canto da sala, o número total de pás dos ventiladores de teto, as pessoas de olhos realmente fechados e aquelas que pareciam estar ali pela primeira vez, como ela, depois entende que talvez por fim, havia logrado o que o professor disse ao começar a prática: deixar o pensamento não se apegar a nada fixo. Dentro de alguns minutos, nada mais que passou por sua matemática estaria no estado em que estava. Ao chegar nessa conclusão, sorri e fecha os olhos ao dizer junto com o coro Namastê.
Próxima cena: Aurélia na chuva. Noite. De guarda-chuva negro, camiseta negra, calça jeans e tênis negros. Olha para o chão enquanto caminha. Seus tênis possuem cadarços largos e claramente molhados. A barra da sua calça também está molhada, e em nenhum momento Aurélia pensa em deixar de olhar para o chão. De repente pára e sua mirada percorre a vitrine ao seu lado direito. Algo lhe chama atenção, mas Aurélia custa um pouco em fixar os olhos num ponto só. Está iluminada, a vitrine, embora a loja esteja fechada e com suas lâmpadas apagadas. Na vitrine, o manequim veste um vestido leve, amarelo e florido. E pende a seu lado, uma placa com o seguinte escrito: Me compre. Sou do seu tamanho e do seu agrado. Combino com suas sandálias lindas e com o verão que está chegando. Aurélia tira seu celular do bolso, saca uma foto da placa, outro do vestido e segue seu caminho, pensando que não tem sandálias que combinam com aquele vestido, que ademais, tem pinta de ser caro.
Cena-sequência: Chegando em casa, Aurélia deixa o guarda-chuva encostado no batente da porta de entrada, abre a porta com sua chave e ali mesmo, tira seus tênis e os deixa no canto interior da casa. O corredor está com suas luzes apagadas e ela segue direto até a última porta à direita, passando por outras duas, uma de cada lado que estão abertas e iguais sem luz. Ao chegar em seu quarto, há um close em seu rosto no momento que acende a luz, já que sua expressão muda, além do tamanho de suas pupilas. Tira do bolso de trás de sua calça um folheto e se dirige à sua cama, lendo-o. Antes de deitar, senta meio de lado e segue lendo, vagarosamente, movendo seus lábios conforme a leitura, e o deixa cair no chão. Ela se deita e a câmera que a acompanhava, passa a movimentar-se em direção ao folheto no piso. Foco: Work Shop - Como ler cartas de tarô; Como jogar búzios; Como fazer amarrações. Ensino a costurar boca de sapo. Mãe Beatriz. Telefone. A câmera abre e já é possível ver Aurélia estirada em sua cama lendo um livro. Ela ri e a câmera começa a aproximar. Ao chegar bem próximo, ela ri novamente com a leitura, e a câmera filma sua mão direita, com as unhas pintadas cada uma de uma cor, segurando o livro. A capa do livro: O livro do desassossego.

22.2.12

só uma lembrancinha

cds riscam
dvds travam
fotos amarelam
bombons açucaram
flores murcham
pelúcias se enchem
de ácaros.

mas você, meu bem
(meu presente)
tem problema não.
você eu já conheci estragado.

Ellen Maria

16.2.12


Busco a un hombre que sepa volar.

15.2.12

Parêntesis Mexicanos

Contando um pouco da vida real, vai:

Comida: como pouco, como muito sanduiche de pão de forma com queijo, como porcaria na rua, a comida daqui é uma droga, estou emagrecendo, quero minha cozinha linda e equipada do Brasil... na cozinha da minha casa mexicana não tem panela, não tem faca, não tem nada.

Vontade de fumar: os mexicanos não fumam... nem se compara com os argentinos que fumam até pelas orelhas em qualquer canto de Buenos Aires.... mas vai entender por quê, vira e mexe, eu penso: "que vontade de fumar". Só não fumo porque... eu não fumo!

Problemas intestinais: ou vou muito ou não vou nunca. Sem mais.

Casa: a dona da casa é uma velha doida que passa o dia pintando, fumando, cantando ou lendo. Outro dia colocou no "repeat" uma só musica por duas horas e ficou cantando junto. Deve ter mais umas 10 pessoas vivendo na casa. Não pode trazer visita de nenhuma maneira. A internet vive caindo. Eu gosto muito da minha cama, mesmo!

Banho: Aqui a água esquenta de duas formas: com o aquecedor solar, se tem sol, ou com o "boiler", ou seja, a gás... que não sei acender o aparelho...! Já tentei, mas não vai. Então, nesses dias frios e de chuva que estamos passando, estou tomando banho de água fria! Percebi que meu cabelo enrola mais assim.

Medo: Por mais que já tenha sido "assaltada", ainda não tenho medo da violência não. Vi umas baratinhas no forno da cozinha (mas é porque aqui NÃO se usa o forno... mesmo! nunca!), mas tudo bem. Acho que tô sem medo por enquanto.

Faculdade: Ou é várzea total, ou a professora é louca e acha que só tem a matéria dela no mundo. Meio termo pra quê? Tenho uma professora que acha que a aula é falar da experiencia dela na Corea (detalhe: a aula é de Espanhol como lingua estrangeira).... tenho outra que é tão velha que esquece que já nos passou 50 páginas de leitura e manda mais 50.... tenho outra que pede para investigarmos o conceito de educação de 20 caras diferentes.... e tenho outra que ainda não sei bem qual é a dela... mas é várzea.

Universitários: Tem coreanos saindo por todos os lados, não sei que convênio é esse, mas só tem gente da Corea nos corredores. Dá pra encontrar também uns franceses, uns alemães e o resto tem cara de latino mesmo... grande parte mexicano, ainda que nem todos são realmente de Guadalajara.... são gentis quando falamos com eles, mas a maioria não tem cara de simpático.

Amigos: Alguns. A "Melba", que é mexicana, cursa uma matéria comigo e é demais de gente boa... com quem conto os podres da vida sem problemas. A "Melisa", que é colombiana de Bogotá, minha irmãzinha linda, que cuido e protejo. A "Mari" que é minha amiga mexicana de internet, a gente nunca consegue se encontrar. O "Andres" argentino, companheiro de tomar mate e conversar por horas. O "Ernesto" tipico mexicano, que é meu parceiro para qualquer problema sério, esse já é amigo de longa data. O "Pachu" que é espanhol, que viveu em Portugal, e sempre nos encontramos para treinar o português.

Cidade: É linda, é pequena (comparado a São Paulo né), dá pra andar numa boa, todo mundo tem bicicleta, quase sempre está um sol lindo com um céu azul. Tem uma quantidade absurda de semaforos, a cidade cheira a comida (a margarina derretida e a carne ruim, na verdade), e tem sempre um rádio ligado tocando "música de banda" (aqueles grupos de 20 pessoas... meio mariachi).

Desejos: ter uma bicicleta. que a internet funcione sempre. que pare de chover para eu poder lavar roupa. que o dinheiro da minha bolsa de estudos caia ainda essa semana na minha conta.

14.2.12

Uma vida feita de cebolas

Obrigada por uma vida não perfeita. Obrigada por me fazer ter dor de barriga cada vez que vou dormir na casa de um cara que estou afim. Por fazer a pintura da unha descascar em menos de um dia. Por travar a internet no momento que recebo um email importante. Por fazer a luz acabar durante o shampoo ou depois que acendi a última vela para o santo. Por fazer dos dias de sol os primeiros depois que todas as roupas estão limpas e fazer os dias de chuva quando já não há mais camisetas limpas. Por me deixar dramatizar todos os fracassos enquanto me olham com cara de idiota. Obrigada por sobrar dinheiro quando não tem nada de legal para se fazer e faltar moedas quando o mundo inteiro está de festa, há liquidações por toda a cidade e todas as melhores bandas vieram tocar logo aqui. Pelo temporal sem guarda-chuva. Pelos pés cansados e muito caminho pela frente. Pela dor de dente na praia. Obrigada pela faca afiada no meu dedo e pela faca sem ponta quando eu preciso cortar uma carne. Pelas tantas ligações por engano. Obrigada por me deixar carente sempre que não devo, sempre que quem está ao lado odeia sentimentalismos ou é um completo estranho. Por tantos desencontros, foras e atrasos. Por me dar dor nas costas no dia seguinte daquela massagem gostosa, porém desnecessária. Por me dar dor de cabeça e cólica no dia da prova, sem atestado médico. Obrigada por me fazer inspirada de pé no metrô lotado, e quando eu chego em casa, esquecer o poema completamente. Por me fazer chorar cortando cebolas. Por me dar fome na hora da missa. Obrigada por me fazer sofrer tão pouco.

Ellen Maria

Quem avisa, amigo

Nenhuma caixa de fósforos vem sozinha.
Ela vem carregada de acompanhantes, de ajudantes, de guarda-costas, de serviços de quarto, de amigos, de fuck-friends, de mendigos, de família, de descendentes, de antecessores, de acessores, de promoters, de beijos de carnaval, de estranhos, de conhecidos, de companheiros de partido, de inimigos de Estado, de primos distantes, de flanelinhas, de cozinheiros, de porta-bandeira e abre-alas, de beija-flores, de tanta história, de tanto conto rasgado, de tanta pólvora riscada, de tanta carga positiva e negativa e planos e fracasso e passado e futuro, que quando a abrimos: temos que tomar cuidado.
Toda caixa de fósforos é uma caixa de explosivos.

Ellen Maria

10.2.12

Lição verde

Se tabaco fosse bom
não tinha cor de merda
Mas até a merda serve
para alguma coisa.

Ellen Maria

Hoje eu não quero estar aqui




9.2.12

O outro

Quando ele
muito modesto
pensou que ela
só podia pensar
nele
se equivocou.

Ellen Maria

A felicidade está onde a pomos.

presente

para Andres

E a menina que acreditava 
que o romance estava em outro lugar, 
mas nunca com ela, 
ganhou duas pequenas flores, 
dessas de arbusto, 
que nascem mesmo sem expectadores, 
sem amantes 
alados para lhes beijar, 
e resolveu pensar de outro modo.

Ellen Maria

1.2.12

dica


me escondo perto do pique
para se acaso você não me achar

31.1.12

Flores da Pele

Invejo a noite
de inverno
que me açoita
e me deixa doida.

Bate a ânsia
a vontade
a ansiedade
a saudade
o desejo
o medo
o dedo

Chega a angústia
a minúcia
a carícia
a delícia
o riso
o choro
o decoro

Que preguiça
e desperdício
de emoção
a masturbação.

Ellen Maria

27.1.12

amor rumores


o que é feito de poesia metafísica
não acaba
se transforma
em matéria de prosa.

Ellen Maria

18.1.12

Uma imagem

quando as minhocas aparecem
é sinal de que algo está
apodrecendo.
Ou as vemos
Comerem
O que está sendo decomposto,
ou nos viramos
para o outro lado.

É só uma metáfora para as bobagens que pensamos.

Ellen Maria